La ciudad de Santa Fe, como muchas ciudades intermedias, enfrenta un dilema estructural: posee un valioso capital territorial, cultural e histórico, pero no logra consolidarlo como motor de desarrollo económico y social. Una de las claves para revertir esta situación está, literalmente, frente a nosotros: la costanera, ya que representa el eje estratégico más potente para transformar la ciudad en un centro dinámico, inclusivo y competitivo.





































