Queridos Amigos. Semana tras semana reflexionamos sobre la Palabra de Dios, aquella que nos convoca, nos cuestiona y nos compromete. Se trata de un verdadero regalo, porque la vida con Dios es una esperanza, la vida sin Dios es una lotería. Días atrás el evangelio nos desafiaba con la pregunta: ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna? Y hoy nos encontramos con un planteo que afecta a cada ser humano: la ambición del poder.

































