El calor de la siesta apabulla. El ruido del motor de un avión hidrante quiebra los sonidos del ambiente, contamina el canto de las cigarras y los trinos. No estoy bien. Es imposible estarlo cuando el fuego amedrenta nuestra tierra. Otra vez incendios intencionales, otra vez las llamas arrasando con todo lo que encuentran. El sol quema, el viento sopla sin clemencia.

































