Pedro Medei (*)

Pedro Medei (*)
Mi nombre es Pedro Medei y tengo 31 años. No vengo a presentarme sino a contar acerca de un proyecto, pero lo cierto es que mi identidad y la tarea que estamos realizando en la Fundación Centro con "Santa Fe 450°" coinciden bastante.
Nací en barrio Parque Garay, aunque a la zona muchos la identificamos como Barrio Roma. Fui a la escuela en el mismo barrio, aunque por los límites vecinales en realidad sería República del Oeste. Son algunas de las cosas que junto a "Santa Fe 450°" estoy aprendiendo a conocer y a descubrir. Estudié Filosofía y me recibí de profesor. Ejercí y ejerzo, no solo acá sino también un tiempo en Buenos Aires, donde me tocó vivir por razones laborales. La lejanía (aunque no parezca tanta) siempre ayuda a aprender a querer un poco más lo propio, y a ver ciertas potencialidades inexplotadas que a veces cuesta descubrir cuando todo -lo bueno y también lo malo- forman parte de ese paisaje natural en el que uno está acostumbrado a vivir.
Si de Filosofía se trata, hay un insigne pensador que dijo algo con lo que estoy muy de acuerdo: se conoce aquello que se quiere, y solo se puede querer bien aquello que en verdad uno conoce. Fue Agustín de Hipona en el siglo IV, más conocido como San Agustín.
Y esta es la primera razón de ser de "Santa Fe 450°". Quienes estamos llevando adelante este proyecto queremos a la ciudad, y por eso nos gustaría conocerla y entenderla más. Ese es el objetivo central de esta tarea que nos lleva barrio por barrio desde noviembre del 2021 y que esperamos tenerla concluida para el 15 de noviembre del 2023, fecha en la que Santa Fe cumplirá el 450° aniversario de su fundación. De allí el nombre.
Si de conocer la ciudad se trata, es verdad que existen muchos libros, y también hay muchas estadísticas que son el fruto de las investigaciones de organismos estatales (INDEC, IPEC) y de universidades. Pero estos números fríos que bien podrían estudiarse cómodamente desde alguna oficina no satisfacen nuestra voluntad de saber realmente cómo está la ciudad. En cambio, recorrerla "con el cuerpo" es otra cosa. Ir a los lugares y hacer la experiencia que hace diariamente el vecino o la vecina de cada barrio, que transita la calle de tierra porque no hay vereda, respira las aguas servidas de la zanja o espera casi una hora el colectivo. Por contrapartida, disfrutar el silencio y la quietud de los barrios alejados del frenesí del centro o o pasar una tarde en alguna de las remozadas plazas de alguno de los barrios que hoy los vecinos vuelven a disfrutar. Son experiencias. Y estamos convencidos de que no hay mejor modo de conocer que a través de ellas. Así: yendo, poniendo el cuerpo, sintiendo lo mismo que sienten todos los que viven en cada lugar.
Sin embargo, sabemos bien que no es lo mismo pasar un rato en un lugar que estar ahí de manera permanente. Por lo tanto, somos conscientes de que nuestra experiencia nos da un conocimiento parcial. Para completarlo, entonces, lo que hacemos es pedirle a los vecinos y vecinas que nos cuenten. También a las instituciones y a los comerciantes, porque estamos seguros que nadie conoce mejor su barrio que quien vive o trabaja allí. Y con "conocer" no me refiero tan solo a dónde queda tal o cual calle, sino sobre todo cuáles son los principales problemas y las cosas más urgentes. Con "Santa Fe 450°" queremos volver a poner el eje en esto que la ciudadanía tanto reclama, pero que buena parte de la dirigencia parece no querer escuchar: para saber lo que un vecino o una vecina necesita, basta con ir a preguntarle. Para conocer cómo está un barrio y cuáles son sus urgencias, la única forma verdadera es ir a hablar con quienes viven y trabajan allí. Para saber qué le está pasando a Santa Fe, es necesario escucharla.
Por eso esta tarea de ir barrio por barrio. La modalidad es simple: le pedimos a alguna organización (club, vecinal, iglesia, asociación) que nos reciba, que nos permita ocupar su espacio por un rato para allí convocar a toda la comunidad a un diálogo siempre fecundo sobre cómo está el barrio, qué necesidades tiene y también cuáles son las aspiraciones para el lugar en el que viven.
Tal vez la gran pregunta sea para qué todo esto, más allá de la voluntad de conocer a Santa Fe. Lo cierto es que no solamente se conoce a aquello que se quiere, sino también que -porque se lo quiere- se lo cuida. O se lo debería cuidar. Y hoy Santa Fe necesita mucho que la cuidemos. Cuidar lo bueno, que es mucho, pero sobre todo asumir la responsabilidad de todo lo que sigue faltando, a sabiendas de que se trata de un proceso, pero sin perder de vista que hay necesidades urgentes que no pueden esperar.
Esas son las necesidades de, por ejemplo, quienes frecuentan los trueques para intercambiar sus bienes o los comedores para buscar su vianda, porque lamentablemente hay sectores de la población que no tienen para comer. También son las necesidades de salud, porque casi todos los barrios tienen su dispensario (CAPS), pero atienden con horarios limitados y solo de lunes a viernes. Por eso la demanda se concentra tanto en las guardias de los hospitales, y acceder a cuestiones básicas de atención a la salud se hace difícil. También hay problemas con el transporte. La ciudad necesita estar más conectada -y descentralizada-, porque ha crecido hacia el norte dejando su centro cívico en el sur. Necesidades también hay entorno a los flagelos más graves, como son el de la inseguridad y el de las adicciones, que afectan a toda la ciudadanía, pero especialmente a los y las jóvenes de los sectores socialmente más vulnerables. Necesidades son también las de índole ambiental, porque son muchos los barrios donde se forman con frecuencia microbasurales, o donde las zanjas y zanjones a cielo abierto o la falta de cloacas producen condiciones ambientales insalubres. Todo esto lo reflejan muchos vecinos en las reuniones de "Santa Fe 450°". Sin dudas, es un desafío enorme que nos corresponde a todos asumir.
Estas realidades contrastan con la identidad histórica de Santa Fe. Por eso el subtítulo o lema de nuestro proyecto es "La Capital se escucha". No solo porque queremos volver a escucharnos entre nosotros, sino porque queremos que a Santa Fe la escuchen y que se haga escuchar. Porque Santa Fe es Santa Fe desde Varadero Sarsotti hasta Norte Unido y desde Las Lomas hasta Colastiné Sur, y por lo tanto a punto de cumplir 450 años es tiempo de abordar definitivamente las inequidades con las que convivimos y que tanto nos duelen a todos.
Además, decimos "la Capital", y lo decimos con C mayúscula, como para recordarnos a nosotros mismos esta condición. Porque siempre digo que como santafesinos y santafesinas tenemos el deber de volver a asumir esa identidad, y empeñarnos en que la ciudad sea respetada como tal. No se trata de cualquier capital, sino la Capital de la Provincia Invencible de Santa Fe, la tercer Provincia más pujante de la Patria Argentina. Ambas en otras épocas reconocidas por su esplendor y Santa Fe puntualmente por ser pionera en materia institucional, política, social y económica con ese gran hombre que fuera el Brigadier General Estanislao López a la cabeza.
Por todo esto, no hacemos "Santa Fe 450°" solamente para conocerla sino para, conociéndola, pensar junto a todos los santafesinos y santafesinas cómo podemos hacer para que nuestra ciudad sea un lugar donde todos podamos vivir mejor. Cuidar a Santa Fe hoy es renovar el compromiso ciudadano para hacer de este lugar una ciudad mejor. Y la alternativa es clara: o nos dejamos arrastrar por las circunstancias, perdidos en el miedo y la desesperanza, o tomamos el toro por las astas y, aun con nuestros temores e inseguridades, le ponemos el cuerpo y la cabeza a este momento difícil para intentar que nuestro estar en el mundo no sea en vano, sino que podamos construir en nuestra ciudad un lugar más justo y habitable para todos.
Queremos que Santa Fe sea nuevamente la cordial. Y volvemos por última vez a la filosofía: "cordial" viene del latín cordialis que, a su vez, viene de cor, es decir, "corazón". Cuando la palabra "cordial" se aplica al modo de ser de una persona, se entiende que esta persona es "afectuosa". A los santafesinos y santafesinas no nos caben dudas del afecto que tenemos en el corazón para con nuestra ciudad y para con nuestros vecinos y vecinas. Pero necesitamos juntos ayudarnos a levantar la mirada para que no nos gane la desesperanza. Camino a los 450 años sería bueno volver a convocarnos al empeño por estar mejor, para recuperar esa cordialidad que haga de Santa Fe el lugar en el mundo donde nacimos y donde -si pudiéramos elegir- nos gustaría descansar después del paso por esta vida.
(*) Prof. de Filosofía. Director del proyecto "Santa Fe 450°. La Capital se escucha" de la Fundación Centro. Contactos: @pedromedei; @fundacioncentro.ok; fundacioncentro.org.ar.




