En las ultimas semana, la opinión pública mundial ha dedicado prácticamente toda su atención al proceso eleccionario de los estados unidos, cuyas alternativas desde los días previos al de la elección - el primer martes de noviembre - y, sobre todo a partir de allí, con el computo de los votos, se han vivido como piezas teatrales que en algunos momentos parecen ser páginas de Shakespeare hechas realidad pero, en otros, tramos de alguna mala telenovela latinoamericana, escenarios ambos que sorprenden en la nación que aun hoy es la primera potencia mundial.

































