En un lapso de pocos días, la reforma previsional pergeñada por el gobierno de Santa Fe para el sector público dejó de ser un proyecto en debate para convertirse en ley, y entrar a regir de inmediato. El trámite parlamentario fue el corolario de décadas en las que, luego de que se tomara y sostuviese la decisión política de no transferir la Caja de Jubilaciones a la Nación, el déficit del sistema fuese motivo de permanente preocupación y ocupara un espacio privilegiado en la agenda de discusión pública. Incluyendo el sostenido tironeo con las autoridades del gobierno central de turno para que se cumpliese los compromisos asumidos de cubrirlo, se pagara la deuda acumulada y se ejecutasen los fallos de la Corte Suprema; sin solución de continuidad.


































