La invasión rusa a Ucrania lleva tres años. Comenzó el 24 de febrero de 2022 con la promesa del turbio presidente Vladímir Putin de que se trataba casi de una excursión de boy scouts de la parroquia San Roque y que en pocas horas Kiev tendría ondeando una bandera tricolor y no la xeneixe. Nada más alejado. Más de un millón de víctimas entre muertos y heridos; millones de desplazados desde Ucrania hacia otros países; violaciones a madres; asesinatos de niños y devastación total conforman el balance parcial de una guerra absurda.


































