Queridos Amigos. ¿Cómo están? La Liturgia de la Palabra de Dios de hoy nos invita a reflexionar sobre la oración. En la sociedad actual, donde se ha puesto tanta confianza en la razón, en la tecnología, en el hombre mismo, es justo preguntarnos: ¿Para qué orar? ¿Todavía tiene sentido dirigirse Dios? ¿Cómo orar? Más allá de estos planteos tan concretos y reales me animo a preguntar también: ¿Usted es una persona de oración? ¿La oración que hace, transforma su vida, lo hace más humano, más solidario, más cristiano?


































