La televisión argentina ha sembrado, en su afanosa intención de compensar el interés de la pauta publicitaria y el morbo de televidentes ávidos de chismes sobre la vida ajena, espacios/programas donde los presentadores, conductores y panelistas aventureros, con desparpajo y profusa verborragia, no miden las consecuencias. Es en ese contexto en el que la firma IBOPE (empresa fundada en 1992), hoy en día con menos credibilidad, intenta complacer a la mayoría.



































