A principios de este mes, el presidente de Argentina, Javier Milei, declaró como terrorista a la "Hermandad Musulmana", una organización político-religiosa que desde hace años está involucrada en actos violentos de carácter transnacional. Así, las estructuras que operan en el Líbano, Jordania y Egipto fueron incorporadas al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). La medida se tomó poco después de que Estados Unidos emitiera un comunicado con la misma decisión. En primer lugar, permítanme aclarar que esta declaración no pretende impedir la fraternidad entre los creyentes musulmanes, ni afecta la libertad religiosa de sus seguidores. Se trata, más bien, de una acción contra un movimiento político en particular.































