La violencia como medio de acción política, una vez restaurada la democracia en 1983, volvió a manifestarse sobre fines de la década y comienzo de la siguiente. Lo hizo por izquierda, con el ataque al regimiento La Tablada del 23 de enero de 1989, protagonizado por el Movimiento Todos por la Patria, que era conducido por Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, con un saldo de más de cuarenta muertos y heridos. Y también por derecha, con el alzamiento militar Carapintada del 3 de diciembre de 1990, liderado por Mohamed Alí Seineldín, con un saldo de catorce muertos y heridos.


































