El Torneo de Fútbol Infantil “Tiburoncito” continúa consolidándose como uno de los eventos más convocantes del calendario formativo, y en esta quinta edición dio un paso importante hacia la inclusión.
En su quinta edición, el tradicional torneo infantil de Náutico El Quillá vivió una jornada especial con la presentación de la categoría Sub 14 femenina. Buen juego, goles y un gran acompañamiento del público marcaron una tarde inolvidable.

El Torneo de Fútbol Infantil “Tiburoncito” continúa consolidándose como uno de los eventos más convocantes del calendario formativo, y en esta quinta edición dio un paso importante hacia la inclusión.
Este miércoles, el predio de Náutico El Quillá fue escenario de una jornada distinta, en la que las niñas y jovencitas de la categoría Sub 14, rama femenina, tuvieron su esperado protagonismo.
La iniciativa surgió a partir de una idea de Marcelo Piccinino, vicepresidente de la Subcomisión de Fútbol de la institución, quien impulsó la incorporación de las chicas a un certamen que ya es sinónimo de calidad y organización.
La respuesta no tardó en llegar: los equipos invitados aceptaron el desafío y le dieron forma a una propuesta que superó todas las expectativas.
Universidad Nacional del Litoral, Argentino de San Carlos, Las Flores II y el anfitrión El Quillá dijeron presente en una tarde que combinó talento, entusiasmo y una energía contagiosa.
Desde el primer partido quedó en evidencia el crecimiento del fútbol femenino, con equipos ordenados, buen trato de pelota y una intensidad que no dejó indiferente a nadie.
El campo de juego acompañó el espectáculo. El verde césped del predio lució en excelentes condiciones, convirtiéndose en el escenario ideal para que las jugadoras desplegaran todo su potencial.
Cada jugada, cada gol y cada festejo fueron celebrados por un público que se acercó en gran número y respondió con aplausos a cada intervención.
El desarrollo de la jornada dejó sensaciones muy positivas. Más allá de los resultados, el verdadero triunfo fue haber generado un espacio de visibilidad y competencia para las chicas, que respondieron con compromiso y pasión.
La organización destacó el comportamiento de los equipos y el acompañamiento de las familias, elementos fundamentales para seguir impulsando este tipo de iniciativas.
“El fútbol femenino se merecía un lugar en el torneo. La verdad que las instituciones participantes aceptaron la invitación y todo salió a pedir de las nenas”, señalaron desde la organización, reflejando la satisfacción por el resultado de la experiencia.
Luego de la actividad femenina, el torneo retomó su formato habitual con la participación de los varones, quienes continuaron con el tradicional desarrollo del Tiburoncito.
Sin embargo, la huella de lo vivido durante la tarde quedó marcada como uno de los momentos más significativos de esta edición.
La inclusión de la rama femenina no solo amplía el alcance del torneo, sino que también reafirma un camino que el fútbol viene transitando con fuerza: el de la igualdad de oportunidades.
El Tiburoncito dio un paso adelante y dejó en claro que el futuro del deporte también se construye con ellas como protagonistas.




