Para el vecino de Colastiné Norte, la lluvia no es solo un fenómeno climático, sino el inicio de una odisea cotidiana. Con un acumulado que en la región promedia los 80 mm en menos de 48 horas, el distrito costero volvió a transformarse este miércoles en un escenario de barriales y zanjas al límite, donde la movilidad se vuelve una misión casi imposible.





































