- Eso es bastante difícil de sostener. Nosotros teníamos una inflación alta, pero con la devaluación que aplicó este gobierno del 118 %, la cuadruplicó. Milei en los tres primeros meses tiene un 71,2% acumulado de inflación; tiene más inflación que porcentaje de votos. Y más pobreza también, porque tiene según la UCA en enero fue de 53,7%. En el mes de diciembre, la caída del poder adquisitivo del salario fue el 13,2%, la más alta desde febrero del 2002, que fue el 9,2%. La jubilación y las pensiones han perdido poder adquisitivo por un 35%; y los salarios ya están en el veintipico. Este modelo cierra solamente con alta desocupación y bajos salarios. Bajos salarios porque es lo que permite bajar el consumo y con eso tener a raya el proceso inflacionario, y alta desocupación, porque es la que permite disminuir la conflictividad laboral, porque rige el "si no te gusta, hay 100 esperando por tu puesto". Los modelos neoliberales siempre han funcionado de esta manera. El riesgo que tiene es que el superávit fiscal, que es el gran tótem, va a empezar a estar amenazado no por el gasto, sino por la caída de la recaudación, por efecto de la recesión. Y entonces ahí va a estar el problema que va que va a tener el gobierno. Además de que claramente tiene un tipo de cambio absolutamente atrasado, porque no puede ser que pasamos de ser un país barato en dólares a un país caro en dólares. El tipo de cambio atrasado también va a impactar, porque el sector agropecuario, que viene de un mal año, va a vender un 30 o 40 % de la soja para pagar deudas y el resto lo va a aguardar, esperando una mejora del tipo de cambio.