- No lo puedo responder porque yo no estaba en aquel momento, pero sí puedo decir que la narcocriminalidad avanza a pasos agigantados. Esta es una realidad. Yo me fui en 2007 con dos mil internos; hoy hay 7300. Ahora, hablamos de presos de alto perfil, que en febrero eran 22 definidos, clasificados y alojados como tales. Hoy ya son 37 más 8 de Coronda, más dos pabellones completos. La idea es tener módulos separados para ellos. Este fenómeno y este abordaje que no lo tiene el sistema federal es casi patentado por nosotros; y creemos que es la única herramienta. Las cosas a veces no se dan porque sí; merecen todo un proceso de prueba y error. Y desde que me hice cargo del Servicio en febrero a la fecha, constituimos una mesa interministerial donde toda la información se iba volcando semanalmente. Con ello evitamos muchas cosas, otras no las pudimos evitar y son públicas y notorias; y otras preferimos no contarlas pero han surgido a partir de un trabajo de información, de vinculaciones y de mucho esfuerzo y sagacidad de la fuerza que está preparada para ello. Y hemos verificado que éste es el camino. Por eso decimos que esta realidad nos está obligando a que volvamos al Ministerio de Seguridad.