El virtual lanzamiento del binomio presidencial Wado de Pedro-Juan Manzur fue el bombazo político de la semana. Pero duró más o menos lo mismo que un estallido: solamente hasta entrada la noche de este viernes, cuando más intempestivamente de lo que había emergido, la fórmula fue hundida, y reemplazada por otra, integrada por Sergio Massa y Agustín Rossi. Una sucesión de “sorpresas no sorpresivas”, cuyo impacto se produce solamente por una mala gestión de los tiempos en el oficialismo, y una alarmante falta de reflejos para leer los datos políticos con suficiente margen para maniobrar de manera más consistente.

































