De padre empresario y vendedor de autos con buen pasar, Guillermo Dietrich pasó a funcionario público en bicicleta. Es para “dar las peleas profundas -justifica- y para transformar el país ante sindicalistas que ponen el palo en la rueda y limitan el trabajo como Moyano, o denunciar escándalos de corrupción como los de Vialidad o los puertos. Nadie se emocionó porque le vendí un auto, pero la gente me dice que a partir de lo que estamos haciendo, somos la esperanza de millones de personas”.


































