- Bueno, preocupa mucho la realidad de la inflación cada vez más alta, ahora acompañada por recesión, el poco incentivo a las inversiones en Argentina, el desaliento de nuestros jóvenes que muchos se quieren ir y sobre todo los mejores, los más preparados, que piensan que no tienen futuro en este país. Es el resultado de un modelo populista, esto de patear los problemas para adelante, de no asumir las dificultades. Hay que dar vuelta al país y ponerlo hacia la producción, premiando a los que producen, bajando impuestos, alentando a las personas a que tengan un desarrollo de su proyecto de vida pleno y no condicionado por el puntero. Pero sobre todo exportando y generando riqueza, y con el Estado ayudando, no gastando más de lo que le entra. Argentina tiene una oportunidad extraordinaria: el mundo demanda alimentos y energía y esta tragedia de la guerra en Ucrania hace que uno de nuestros competidores esté fuera de juego. Yo creo que las cosas van a mejorar si hacemos las cosas bien, seriamente, mirando en el mediano plazo y también sancionando con un cambio a estos gobiernos que han prometido cosas que no cumplieron. Sabiendo que no hay soluciones mágicas, que no hay salvadores providenciales. Pero recuperando la cultura del esfuerzo, del trabajo sostenido, con educación y, sobre todo, con la primacía de la ley y el orden.