"Es imperioso –sostiene en los fundamentos Enrico- concientizar a quienes están privados de su libertad sobre el daño que se causaron a sí mismos, a la víctima y a la sociedad en su conjunto, y entender que a nadie le sirve que se siga encerrando gente que genera un gasto inmenso para el Estado. Necesitamos fortalecer nuestro sistema penal, y esta ley contribuye a hacerlo. Llevar una vida ocupada dentro de las cárceles, capacitarse en oficios, instruirse y terminar la primaria o comenzar nuevos estudios, se presentan como oportunidades para disminuir los altísimos índices de reincidencia que presenta nuestra provincia y como herramientas muy valiosas para que los reclusos puedan llevar adelante, una vez adquirida la libertad, una vida autosuficiente e independiente".