-Si claro. Nosotros siempre tuvimos vocación frentista, siempre que fuimos y llegamos a gobiernos de la provincia o intendencias, el socialismo lo ha hecho de la mano de un frente, con una diversidad de fuerzas importantes. Hoy el desafío es entendernos con fuerzas con las que hemos estado en posiciones más alejadas. Es un buen ejercicio y hace falta hoy en Argentina donde las tradiciones políticas son de poco entendimiento, de poca búsqueda de entendimiento. Esa lógica no nos ha hecho bien. El saldo que hoy tenemos de las principales cuestiones no es bueno en esa lógica política, hay que ir a una lógica distinta que privilegie más el entendimiento que las diferencias. Es un desafío para nosotros lograr coincidencias con fuerzas con las que tradicionalmente estuvimos más alejados. Esto tiene más que ver con la cultura política de otros país. Miremos Europa cómo se comportan los parlamentaristas, donde hay un momento en que para formar gobierno se tienen que poner de acuerdo fuerzas diferentes si no, no hay gobierno. Acá no existe eso porque es un sistema presidencialista pero podemos hacerlo. Construir un frente que tenga como objetivo gobernar, no ganar una elección, como siempre han caracterizado a los frentes que ha formado el socialismo. Frentes para gobernar, no para ganar como sucede con otras fuerzas políticas que arman un frente electoral pero gobiernan los de un solo partido. Hemos tenido gobiernos donde los gabinetes estaban compuestos por ministros de diferentes fuerzas políticas y en las reuniones semanales de gabinete la discusión era muy buena y se discutía todo el gobierno.