Cerca de la mitad de los agentes de policía de la provincia tienen entre 30 y 39 años, y el 36 % son mujeres. La inmensa mayoría dice haber entrado a la fuerza "por vocación", aunque considera que los nuevos ingresantes lo hace por la estabilidad laboral y el salario que, para bastante más de la mitad de los censados (más del 56 %) está "mal o muy mal".

































