El celebrado retorno de la presencialidad plena en las escuelas de la provincia genera nuevos desafíos, y anticipa otras discusiones. Por ejemplo, si deben mantenerse como hasta ahora, los protocolos que estipulan cómo y quiénes deben ser aislados ante la aparición de un caso sospechoso. Hasta aquí, con el esquema de semipresencialidad, el aislamiento preventivo alcanzaba a los integrantes de una burbuja, que no superaba por lo general, a los diez alumnos. Pero con el retorno de todo el alumnado a las aulas, la detección de un caso posible obliga – y esto ya ha sucedido- a aislar a todo el cursado; la burbuja termina siendo el grado completo y de ello deriva que se suspende el dictado de clases presenciales para entre 25 y 30 alumnos. Y ello, hasta que se confirme o descarte la sospecha de contagio. No puede soslayarse, asimismo, que el retorno a la "normalidad" de la convivencia escolar puede incrementar de hecho, el contagio de otras patologías comunes, cuyos síntomas serían compatibles con Covid.



































