"Es obvio el peso creciente que ha adquirido el vínculo recíproco entre violencia, seguridad y política, y hoy se le concede la importancia que tiene, tanto en las consultas, estudios y en la calle, como en el diseño de las políticas", indicó y agregó que "es claro que esta 'omisión' tiene que ver con la posición explícita de negar la existencia de lo político en la violencia y en las propuestas de seguridad; lo cual obviamente, es una posición política, porque al velar esta realidad se niega al conjunto de actores políticos y económicos que se benefician directa e indirectamente de la (in)seguridad. Técnicamente los que afirman esta realidad de apoliticismo terminan por actuar políticamente, favoreciendo a grupos legales e ilegales específicos".