En los considerandos afirma que "no existe la menor duda de que la atención principal y prioritaria debe estar puesta en Rosario, es ahí donde se produjeron los aberrantes hechos en los que perdieron la vida los trabajadores taxistas, el colectivero y el playero de la estación de servicios y que llevaron la ola de violencia en las calles a un punto extremo e intolerable". Y más adelante indica que existe "un fenómeno que es bien conocido por la rama de la ciencia que estudia los fenómenos criminológicos, y que nos enseña que cuando se intensifica el control, la prevención y la vigilancia en un determinado territorio, el crimen organizado, no opta por cambiar de actividad o deponer su actitud, sino que, naturalmente tienden a desplazarse a otras zonas menos problemáticas para el ejercicio de su 'industria' ilícita", advierte.