- Durante el gobierno de Miguel Lifschtiz se le dio media sanción en Diputados y no prosperó en Senado. Un dato que debe ser analizado es por qué la legislación procesal civil y comercial ha tenido dificultades para definir una reforma integral. Se ha dicho que cuestiones de disputas conceptuales entre las cátedras académicas de juristas de la talla de Peirano o de Alvarado Velloso hacían que se esterilizaran las posibilidades de tener una mirada mucho más abarcativa y avanzar sobre la reforma necesaria. Buena parte de la actuación de los juzgados funcionan más por acordadas de la Corte y no por normas específicas del Código Procesal. Además de la personalización de los Tribunales Colegiados, se debe pensar en un futuro en colegio de jueces, en buscar mecanismos de oralidad. Nos gustaría llegar a fin de año con un proyecto ya en la Legislatura para el debate. Destaco la posición ambiciosa del gobierno de Maximiliano Pullaro y de la gestión del ministro de Justicia y Seguridad, de Pablo Cococcioni, de producir transformación en el plano civil y comercial que estuvieron por distintas maneras imposibilitada de concretarse en el tiempo. La sanción de esta reforma después de tantos años de intentarlo es una señal. Hay condiciones que pueden permitir ir modificando una estructura que requiere ser actualizada donde hoy se hablando en códigos procesales de inteligencia artificial, de modos no adversariales, de herramientas blandas para la superación de los conflictos etcétera. Son elementos que van a tener que debatirse y de cara a la sociedad. La comisión va a invitar a los distintos estamentos a integrarla: colegios profesionales, facultades de derecho, Poder Judicial, Poder Judicial.