Por unanimidad y con elogios del oficialismo a la oposición, la Cámara de Senadores votó por tercera vez un proyecto de ley para fortalecer la persecución penal de los delitos rurales. Un drama que no se limita ya solo al abigeato y el robo de granos, sino que también se extiende a los asaltos sobre los bienes de las viviendas, o los atracos a mano armada, en ocasiones violentos.


































