El hombre de Educación dijo además: “En muchos casos hemos comprobado que son ex alumnos. Son jóvenes, ex alumnos de la misma escuela que atacan o que vandalizan. Esto tiene que ver también con el deterioro de las expectativas, de los horizontes de proyección, de los proyectos de vida de tantos jóvenes de Rosario que ven un serio deterioro de sus condiciones socio-económicas. Que tienen en el narcomenudeo a una salida desesperada, fácil en cuanto a cómo ocupan su tiempo y cómo se ganan la vida. Son contextos en que si ni siquiera la vida tiene valor, mucho menos va a tener un edificio escolar”. Osvaldo Biaggiotti afirmó también que hace dos o tres décadas atrás la escuela era como un límite. “La escuela se respetaba. Ahora ese límite notamos con desazón que se ha perdido”, agregó. Por su parte, la directora expresó: “Pasa lo que pasa en toda la sociedad. La falta de trabajo, necesidades, vivimos en un mundo consumista, difícil, que te pide que tengas cosas, un par de zapatillas. Y además la droga. Eso también es una cuestión que influye en los jóvenes. El consumo también trae situaciones de desesperación que los llevan a no estar en los cabales”.