En una entrevista con este medio, Joaqui contó que empezó a jugar al fútbol de pequeña con su hermano y, a los 5 años, en una escuelita de Villa Minetti, donde jugaba con todos varones. “Al principio me costó mucho, pero después me acostumbré; ahora es normal para mí. Nunca me discriminaron ni me dijeron nada, pero, por ejemplo, no me daban los pases en la cancha. Después me cambié al Club Sportivo. Hay muchas chicas a las que les encanta jugar al fútbol, pero quizás no se animan a jugar con varones, tienen vergüenza o se sienten incómodas”.