Aquí fue muy significativo lo que dejó. En ese taller se formó Patricia Severín, Laura Vizcay, gente como Silvina Salinas hizo un paso fugaz, Albi Azulay, o Ricardo Rojas que ahora falleció. Mucha gente joven. Y se publicó un primer libro que reunió el trabajo de los talleristas al cual ella le dedicó mucho, mucho tiempo, que era “Fabulaciones y Cantares”, publicado con la Fundación del Banco Bica. Ahí fue donde yo publiqué los primeros fragmentos de Mate Cocido, porque la novela que después finalmente publiqué, mucho, mucho después, empecé a trabajarla en el taller de María Angélica Scotti.