Desde el primer momento fue todo un desafío para Melero, por tratarse de una personalidad muy reconocida que está muy pendiente de su imagen. “Yo sabía que podía llegar a suceder lo que pasó, porque ya conocemos cómo es Mirtha. De todos modos, fui bastante fiel a mi forma de trabajar, no sólo por la técnica sino por la visualización de las cosas, que puede ser lo más difícil de entender, la visión que puede tener una persona sobre los entornos o de las figuras humanas; tal como se muestra en la película de Van Gogh, donde dice que el pintaba su percepción de la naturaleza, lo que después se convierte en el ‘estilo’ de cada artista”, describió. Y añadió: “En esta obra yo puse mi visión sobre Mirtha, sobre su imagen, algo que a ella después no le gustó, porque seguramente debe tener otra visión de su imagen”.