El cáncer de cabeza y cuello comprende un conjunto de tumores que pueden aparecer en distintas zonas del organismo, entre ellas el labio, la boca, la garganta y la laringe.
La detección temprana permite tratar más del 80% de los casos y la inteligencia artificial comienza a incorporarse como apoyo en las cirugías de reconstrucción facial.

El cáncer de cabeza y cuello comprende un conjunto de tumores que pueden aparecer en distintas zonas del organismo, entre ellas el labio, la boca, la garganta y la laringe.
Se trata del séptimo cáncer más frecuente a nivel mundial, de acuerdo con una investigación reciente, y se diagnostica con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años, con predominio en hombres.
Sin embargo, en los últimos años se observa un cambio en el perfil de algunos pacientes: aumentan los casos relacionados con el virus del papiloma humano (VPH), incluso entre personas más jóvenes y sin antecedentes relevantes de tabaquismo o consumo de alcohol.
El cambio en la incidencia plantea nuevos desafíos para la prevención y el diagnóstico. Si bien los hábitos de vida continúan teniendo un papel central en el desarrollo de estos tumores, la aparición de nuevos factores asociados obliga a prestar atención a síntomas que, en algunos casos, pueden pasar inadvertidos durante semanas o confundirse con problemas de menor importancia.
“El tabaquismo y el alcohol continúan explicando una proporción importante de los casos. También el descuido de la salud odontológica. Sin embargo, se observa un aumento de los tumores asociados al VPH, una enfermedad de transmisión sexual, especialmente en personas más jóvenes y en pacientes sin antecedentes importantes de tabaquismo o consumo de alcohol”, explicó el doctor Diego Sinagra, jefe del Departamento de Cirugía Oncológica del Hospital de Clínicas de la UBA (MN 86.653).
Según el especialista, este cambio epidemiológico permite comprender parte de las variaciones que se vienen registrando en la incidencia de estos cánceres.
El VPH es un virus muy extendido que puede transmitirse a través del contacto sexual y que, en determinados casos, puede estar relacionado con el desarrollo de tumores en la región de cabeza y cuello.
De todos modos, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol continúan siendo factores de riesgo relevantes. A ellos se suma la importancia del cuidado de la salud bucal y de los controles odontológicos periódicos, que pueden contribuir a detectar lesiones que requieren una evaluación profesional.
Existen, además, otros factores de riesgo menos frecuentes. Entre ellos se encuentran determinadas exposiciones a radiación, la infección por el virus de Epstein-Barr y algunas exposiciones laborales, como el contacto con asbesto, polvo de madera o formaldehído.
“Hoy sabemos que factores ambientales y de estilo de vida pueden producir cambios epigenéticos que favorecen el desarrollo del cáncer, lo que refuerza la importancia de la prevención y de adoptar hábitos saludables”, señaló Sinagra.
En este contexto, evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol, mantener una adecuada higiene bucal y realizar controles periódicos son medidas que pueden contribuir a reducir riesgos y favorecer la detección de alteraciones en etapas iniciales.
Las señales que requieren una consulta y por qué el diagnóstico temprano es clave
Una de las principales dificultades relacionadas con el cáncer de cabeza y cuello es que algunos tumores pueden permanecer sin síntomas durante las primeras etapas o generar manifestaciones poco específicas. Esto puede hacer que la consulta médica se demore y que el diagnóstico se produzca cuando la enfermedad ya se encuentra más avanzada.
La consulta con un profesional de la salud es especialmente importante cuando aparecen lesiones o síntomas que persisten en el tiempo. Entre las señales a las que conviene prestar atención se encuentran:
Lesiones en la boca que no cicatrizan y persisten durante más de dos o tres semanas.
Manchas blancas, rojas o marrones que permanecen en la boca, la lengua o las mucosas.
Úlceras en la boca que no desaparecen.
Dificultad para masticar.
Problemas o dolor al tragar.
Dificultad para respirar.
Dolor persistente en la lengua o la mandíbula.
Ronquera que se prolonga durante un período de tiempo.
Aparición de un ganglio en el cuello sin una causa aparente.
La presencia de alguno de estos síntomas no significa necesariamente que exista un cáncer. Sin embargo, cuando una lesión o molestia persiste, es importante no minimizarla y consultar con un profesional para determinar su causa.
“Lamentablemente, una proporción importante de los pacientes llega al diagnóstico en etapas avanzadas. Esto ocurre porque muchos de estos tumores son inicialmente asintomáticos o producen síntomas inespecíficos. En otros casos, la consulta se retrasa porque el paciente no reconoce la importancia de una lesión persistente o porque el diagnóstico recién se sospecha cuando aparece un ganglio cervical”, explicó el especialista.
La detección temprana modifica de manera significativa las posibilidades de tratamiento. Más del 80% de los casos pueden ser tratables cuando se diagnostican en etapas iniciales.
Las alternativas terapéuticas dependen de la ubicación del tumor, sus características y el estadio de la enfermedad, y pueden incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia.
La combinación de distintas estrategias permite avanzar hacia tratamientos más personalizados, con el objetivo de mejorar tanto los resultados oncológicos como la recuperación de funciones importantes para la vida cotidiana, como hablar, tragar, respirar o alimentarse.
En aquellos pacientes que necesitan una intervención quirúrgica, la tecnología también comienza a ocupar un lugar cada vez más importante.
La inteligencia artificial se utiliza como herramienta de apoyo para analizar y procesar imágenes médicas, lo que puede facilitar la planificación de determinadas operaciones y contribuir a la reconstrucción del maxilar y de otras estructuras de la cara.
La incorporación de estas herramientas no reemplaza la evaluación ni la decisión del equipo médico, sino que aporta información adicional para planificar procedimientos complejos.
En cirugías oncológicas que requieren reconstrucción facial, el análisis de imágenes y las nuevas tecnologías pueden colaborar en la preparación de la intervención y en la búsqueda de mejores resultados funcionales.
Frente al avance de los tumores asociados al VPH y la aparición de casos en personas más jóvenes, el mensaje central continúa siendo la importancia de la prevención y la consulta temprana.
Reconocer una lesión que no desaparece, prestar atención a cambios persistentes en la boca o la garganta y realizar controles de salud puede ayudar a llegar antes al diagnóstico y ampliar las posibilidades de tratamiento.





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