En este contexto, el impacto en la salud mental de las personas con dermatitis atópica es también un aspecto a considerar. Según estudios realizados en la comunidad médica, las personas con cuadros de moderados a severos tienen mayor riesgo de desarrollar pensamientos suicidas. Sobre esto, Laura Resnichenco, psicóloga de ADAR (MN 57.849, MP 84.990), paciente y madre de su hijo con dermatitis atópica, dijo: "La salud mental de los pacientes y de sus familias suele pasar desapercibida cuando, en realidad, los factores psico-emocionales tienen un gran impacto: tener la piel brotada, la incertidumbre relacionada a los tratamientos, el estigma social, los extremos cuidados para evitar desencadenantes, entre otros, pueden generar angustia o ansiedad. Por esto es necesario abordar el tratamiento de forma multidisciplinaria, donde la contención emocional también forme parte".