Cada 11 de abril, el sistema de salud argentino se detiene para reconocer una labor que a menudo es silenciosa pero siempre indispensable: la del médico clínico. En una era de hiperespecialización, estos profesionales se mantienen como el primer eslabón de cuidado, los "directores de orquesta" de la medicina que observan al paciente no como una suma de síntomas, sino como una totalidad humana.
































