Un centenar de profesionales se ponen en marcha cuando hay un donante. Se trabaja a contrarreloj. El tiempo es clave y no hay titubeos para el trasplante. El procedimiento consiste básicamente en sustituir un órgano o un tejido enfermo por otro adecuado concedido por un donante. Pero un trasplante es mucho más que eso: es fruto de la solidaridad, de la profesionalidad de los médicos y del avance científico. El trasplante es, sin duda, una segunda oportunidad, un volver a nacer.



































