Se confirmó la primera muerte por “supergripe” H3N2 en el país
El Ministerio de Salud confirmó el fallecimiento de un hombre de 74 años en Mendoza por influenza A H3N2, mientras los contagios de la variante subclado K se duplicaron en la última semana y ya se registran en 14 distritos del país.
Se confirmó la primera muerte por “supergripe” H3N2 en el país
El Ministerio de Salud de la Nación informó el martes 20 de enero de 2026 sobre la primera muerte asociada a la influenza A (H3N2) subclado K en Argentina, en un contexto de aumento de casos confirmados de este virus en el inicio de la temporada estival.
Según los datos oficiales del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), los diagnósticos se duplicaron respecto al reporte anterior, y ahora engloban a 28 personas en 14 provincias.
Del total de personas diagnosticadas con el subclado K, 13 requirieron internación por complicaciones respiratorias
La víctima fatal fue un hombre de 74 años, proveniente de España, que permanecía internado en un hospital de Mendoza desde mediados de diciembre debido a un cuadro respiratorio que evolucionó a una infección por H3N2, confirmada tras múltiples análisis de laboratorio.
El paciente tenía patologías preexistentes, lo que contribuyó a su deterioro clínico y posterior deceso tras más de un mes de internación.
Crecimiento de casos
El último Boletín Epidemiológico Nacional indicó que, entre el 18 de diciembre de 2025 y el 16 de enero de 2026, se secuenciaron 50 casos de influenza A H3N2 en laboratorios públicos. De ese total, 28 correspondieron al subclado K, la variante que actualmente concentra la atención de las autoridades sanitarias por su mayor capacidad de propagación.
Los casos de este subclado se detectaron en una amplia geografía del país: Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego.
Las personas con signos de enfermedad deben limitar sus interacciones hasta que hayan pasado 24 horas sin fiebre
En apenas siete días, ocho nuevas jurisdicciones se sumaron al mapa de circulación, lo que representa un aumento de más del 150% con respecto al registro de la semana anterior, cuando solo cinco provincias habían notificado casos.
Del total de personas diagnosticadas con el subclado K, 13 requirieron internación por complicaciones respiratorias, mientras que los 15 restantes recibieron atención ambulatoria. Esta proporción destaca el potencial de severidad de la infección, aunque la mayoría de los cuadros sigue siendo manejable fuera del hospital.
El análisis por edad indica que los grupos más afectados son adultos mayores de 60 años y niños menores de 10 años, segmentos de la población que suelen tener mayor vulnerabilidad ante infecciones respiratorias.
Además, un dato que preocupa a los especialistas es la baja cobertura de vacunación: apenas el 21% de los casos de subclado K correspondió a personas que habían recibido la vacuna antigripal.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha señalado que el subclado K presenta una mutación en la proteína hemaglutinina que incrementa su capacidad de contagio en alrededor de un 56% respecto a variantes anteriores, lo que explica en parte la expansión observada en Argentina y otros países.
En Europa y América del Norte, esta variante ya generó récords de hospitalizaciones durante la temporada gripal, presionando los sistemas de salud locales.
Ante este escenario, las autoridades sanitarias nacionales y provinciales insisten en la importancia de completar los esquemas de vacunación, especialmente para los grupos de mayor riesgo.
La vacuna contra la influenza, junto con las dosis contra SARS-CoV-2 y otros agentes respiratorios, forma parte de una estrategia de protección que puede reducir la probabilidad de cuadros graves.
Además de la vacunación, las recomendaciones oficiales incluyen medidas de higiene y comportamiento para limitar la transmisión: lavado frecuente de manos, cubrirse al toser o estornudar, ventilar espacios cerrados y evitar compartir objetos personales en presencia de síntomas respiratorios.
Las personas con signos de enfermedad deben limitar sus interacciones hasta que hayan pasado al menos 24 horas sin fiebre ni uso de antitérmicos.