“Blanca, de 55 años, llegó a mi consultorio después de 2 años de estar muy angustiada porque tras un año de cuidar a su marido enfermo (que había fallecido hacía 3 meses), a pesar de no haberse sentido bien, los trámites y el cansancio retrasaron su consulta. Cuando le realizo el electrocardiograma, me quedo sorprendida al encontrar una cicatriz nueva en su corazón. Un infarto. Empiezo a preguntar por los síntomas. Blanca me relata que dos días antes de fallecer su esposo, y en el contexto de una internación, sintió un dolor muy fuerte en su pecho, con una gran sensación de angustia. Ella pensó y justificó su dolencia producto de la situación de estrés”, relató la Dra. Carolina Salvatori (MN 97.522), médica cardióloga, asesora del Consejo de Cardiología Clínica de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

































