Para el especialista, el segundo motivo es más problemático, ya que muchos antibióticos se descubrieron en los años setenta, pero hay muy pocos hallazgos de antibióticos nuevos. “El antibiótico tiene un blanco que es la bacteria a la cual va dirigida. No hay ningún antibiótico que mate a todas las bacterias. Pueden ser de amplio o reducido espectro. Además, todo antibiótico tiene un sitio de acción, es decir, tienen que llegar al lugar donde están las bacterias para poder actuar. El sitio de acción puede ser resistente, dificultar o complicar la llegada del antibiótico por motivos como la inflamación, la acumulación de tejido fibrótico, la presencia de pus, que hace que llegue en dosis insuficientes”, precisó.