Paralizada, en shock. Así describió Milagros su estado cuando la fiscalía y el juez le cuestionaron por qué no impidió que su novio asesinara a su padre. En ese momento tenía 16 años. Alejandro Romero, 3 años mayor que ella, era su pareja desde hacía varios meses y la violentaba física, psicológica y sexualmente.
































