El robo de una bicicleta en un edificio de bulevar Gálvez al 1200, en pleno barrio Candioti, suma preocupación entre vecinos por la modalidad y el nivel de exposición con el que actuó el ladrón, a escasa distancia de la Seccional 3ª de Policía.
El ladrón ingresó armado con un cuchillo a un garaje sobre bulevar Gálvez 1200 y escapó sin ser detectado. Las cámaras del lugar captaron al sospechoso, que actuó con rapidez y sin cruzarse con residentes.

El robo de una bicicleta en un edificio de bulevar Gálvez al 1200, en pleno barrio Candioti, suma preocupación entre vecinos por la modalidad y el nivel de exposición con el que actuó el ladrón, a escasa distancia de la Seccional 3ª de Policía.
El episodio ocurrió el jueves por la noche y fue reconstruido a partir del testimonio de la víctima, una joven de 27 años, y las imágenes internas del inmueble, donde se observa el ingreso del delincuente al garaje y su posterior salida con el rodado.
De acuerdo al relato de la víctima, el hecho se produjo alrededor de las 22.43 en el edificio ubicado sobre bulevar Gálvez al 1291. Las cámaras muestran a un hombre que accede al garaje sin mayores dificultades, en circunstancias que aún no están claras.
“En el video se ve que entra con un cuchillo en la mano”, detalló la víctima, quien indicó que no se pudo establecer si el portón fue forzado o si presentaba alguna falla en el cierre.
Una vez dentro, el intruso se dirigió hacia el sector donde se encontraba la bicicleta y se retiró con rapidez, sin cruzarse con otros residentes.
El caso expone una situación que inquieta en la zona: la facilidad de acceso a un edificio residencial en un sector céntrico y muy transitado, a pocos metros de una dependencia policial.
Si bien no trascendieron otros hechos recientes en el mismo inmueble, la propia víctima advirtió sobre un incremento de personas en situación de calle en el área y la necesidad de reforzar medidas de prevención.
Además del robo en sí, el dato que genera mayor alarma es que el autor del hecho se movilizaba armado, lo que —según la damnificada— abre interrogantes sobre los riesgos potenciales para los vecinos.
La bicicleta sustraída era utilizada por la mujer como medio de transporte diario, principalmente para trasladarse a su trabajo y a otras actividades.
Tras el hecho, la joven formalizó la denuncia y solicitó al consorcio del edificio que refuerce el sistema de acceso, dado que —según indicó— no sería la primera vez que el portón presenta vulnerabilidades.




