“Delfina está bien de salud. Las heridas le dejaron marcas en la cara, pero mejoró mucho con las cirugías. Ella ahora necesita asistencia profesional, pero a la única psicóloga del hospital de San Cristóbal se la asignaron a la atacante. Yo tengo que buscar una particular”, se quejó Luciana Nardulli, la mamá de la adolescente que fue salvajemente atacada por cinco jóvenes (tres chicas y dos chicos) en las calles de la mencionada ciudad, cabecera del departamento santafesino del mismo nombre.



































