"Porque eran más que una profesión: eran manos tendidas, ojos atentos, corazones que laten por los demás. A veces no los vemos. A veces los damos por sentado. A veces olvidamos la humanidad detrás de la función y nos enojamos, exigimos, maltratamos, criticamos. No sabemos de los cumpleaños a los que no pueden asistir, de las navidades que brindan en una guardia, de las madrugadas de frío en una ruta haciendo lo que deben hacer. Son ellos quienes enfrentan el dolor ajeno como si fuera propio. Hoy nos toca a nosotros sentir ese dolor por ellos. Que no se pierdan sus nombres en la estadística, que no se olviden sus rostros en la prisa. Que su entrega sea semilla de respeto, de memoria, de gratitud sincera. Porque salieron a cuidar vidas... y entregaron la suya", cerraron.