Julieta Abigail Del Pino tenía 19 años. Trabajaba en un kiosco ubicado frente a la plaza de su pueblo, Berabevú. La noche del viernes 24 de julio pasado, cuando terminó su turno, le mandó un mensaje a su madre para que preparara la cena y salió con rumbo a su hogar. Nunca llegó a casa. Fue asesinada. El criminal la estranguló, pero antes la golpeó salvajemente en el rostro y en los pechos. Su cadáver fue hallado ese mismo fin de semana, enterrado en un pozo, en el patio de la vivienda de su ex novio, que terminó detenido.



































