Danilo Chiapello
dchiapello@ellitoral.com
Una pistola calibre 9 mm y una faca fueron secuestradas ayer a la tarde desde el interior del hospital Cullen.
Ambas armas estaban en poder de sujetos que finalmente fueron conducidos hasta la seccional para dar las explicaciones del caso.
La secuencia se inició a la siesta cuando varias personas que se encontraban en el pabellón de Traumatología, observaron a un individuo el que manipulaba un arma de fuego.
Con lógico cuidado los testigos dieron cuenta de lo ocurrido al personas de seguridad del nosocomio, los que a su vez comunicaron la novedad a los policías que custodian en el lugar.
Minutos después los uniformados dispusieron una requisa del sector. En dicho trámite hallaron una pistola, calibre 9 mm., maraca Bersa Thunder, la que se encontraba oculta en el interior de un bolso matero.
El portador de dicha arma era un sujeto de 25 años, el que de inmediato fue llevado detenido.
Consultado al respecto el individuo manifestó que había decidido estar armado debido a que tiene problemas personales con una familia con la que se cruzaba en el hospital en los horarios de visita.
De igual modo los agentes se lo llevaron detenido y le iniciaron causa por “tenencia y portación de arma de fuego”.
Es de hacer notar que el arma en cuestión tenía sus números identificatorios suprimidos, en perfectas condiciones y “lista” para usar, con 16 cartuchos del mismo calibre en el cargador y uno en recámara.
En el playón
Un rato después los guardias del nosocomio fueron advertidos por otra situación irregular, esta vez, en el playón de acceso.
En dicho lugar se observó a un muchacho el que presentaba un bulto extraño debajo de sus ropas, a la altura de la cintura.
Como en el caso precedente los policías lo interceptaron y en el chequeo se le secuestró un cuchillo de fabricación casera, de los denominados “faca”. Los sumarios por dichos sucesos fueron labrados por agentes de la seccional 4ta. que intervienen por jurisdicción.
Sociedad violenta
“Lo que pasó ayer no es más que la continuidad de una serie de situaciones violentas que estamos padeciendo desde hacer tiempo”, dijo hoy Roberto Chitto, subdirector del hospital Cullen.
El funcionario precisó que “todos estamos siendo testigos de hechos de vandalismo en las escuelas, agresiones en la vía pública, en los estadios de fútbol, en fin... todos capítulos de un estado de violencia al que el hospital no escapa.
Consultado sobre si piensan agregar nuevas medidas Chitto sostuvo que “nosotros junto con el ministerio de Seguridad y la policía estamos pensando cómo mejorar la cuestión de seguridad del hospital, pero siempre sentimos que nos falta.
“Hemos reforzado algunos sectores, se han instalado cámaras de seguridad, pero creemos que hay que hacer sentir más la presencia del policía en este lugar”, culminó.



































