La cuna de la bandera sigue siendo el lugar donde las balaceras no paran, donde los tiratiros siguen haciendo lo que quieren a cualquier hora del día, en todo lugar, convirtiendo a la tercera ciudad del país en la capital de la violencia y el crimen. Entre la noche del jueves 24 y la madrugada del viernes 25 de agosto, dos jóvenes fueron asesinados a tiros en el oeste y noroeste de la urbe gobernada por Pablo Javkin.




































