La decisión del dueño de un laboratorio rosarino de pagar 500 mil pesos para presuntamente asesinar a un competidor comercial dejó al descubierto "una empresa de sicarios" gerenciada desde una cárcel por un preso que organizaba crímenes por encargo, hecho que el juez de la causa no puede creer que "forme parte de la realidad y no sea una invención cinematográfica",




































