La primera denuncia en contra del funcionario policial fue por los abusos que perpetró entre 2011 y 2014. En su momento fue imputado, pero a pesar del pedido fiscal, no se le otorgó la prisión preventiva. En 2015, no sólo hostigó a su expareja y a sus hijas, llegando incluso asaltar violentamente y golpear a una de las adolescentes, sino que la madrugada del 12 de julio ingresó a la sede de la Unidad Fiscal de San Javier -Independencia al 2200-, robó dispositivos electrónicos e inició un incendio que culminó con la destrucción de evidencias pertenecientes tanto a la causa que lo investigaba por abuso como a otras causas penales.