Gimena B. es una sobreviviente. A sus 30 años pudo recuperar su libertad después de pasar por una relación tormentosa, marcada por la violencia de género y la desigualdad. Es madre de cinco niños de entre 3 y 11 años y transita la cuarentena en la misma casa en la que sus hijos vieron cómo el padre intentó acabar con su vida hace apenas tres meses. Desde que se confirmó la prisión preventiva de su ex marido, el penitenciario Carlos Walter Maranzana, Gimena confiesa que se sienten más seguros ya que “antes vivíamos con miedo”, pero el distanciamiento social obligatorio les trajo un nuevo desafío: estar atrapados en el recuerdo.


































