Han pasado 61 años y el recuerdo de aquel partido no puede extinguirse en el olvido. Por algo pasó y por algo al querido e inolvidable Gallego Gutiérrez se le ocurrió bautizar al estadio con el mote de Cementerio de los Elefantes. El 10 de mayo de 1964, Colón le ganaba al Santos de Pelé por 2 a 1 y lograba una verdadera hazaña. Pero más allá de lo que significaba por sí mismo el nombre de Pelé (el mejor jugador del mundo en ese entonces), hay un contexto que vale la pena resaltar para dimensionar la trascendencia de aquella victoria.

































