Aquellas estrellas que brillan desde el cielo, arrancando por la idea alocada de un soñador como Italo Giménez y siguiendo por aquellos once “leones” que en la cancha escribieron, ese 10 de mayo de 1964, una página gloriosa al ganarle al Santos de Pelé, en ese entonces el mejor equipo del mundo, seguramente esta noche iluminarán más que nunca a un estadio que, a partir de aquel entonces, el inolvidable “Gallego” Ángel José Gutiérrez se animó a llamar “Cementerio de los Elefantes”, mote que quedará para todos los tiempos.



































