Colón, como en las grandes hazañas que hicieron grande la leyenda del Cementerio de Elefantes, usó galera y bastón para enterrar en apenas 20 minutos al siempre respetable Argentinos Juniors. Sin ser naranja, fue un Colón mecánico de fútbol-total donde la estrella de San Juan iluminó las estrellas terrenales: Botta, Favio y "Wanchope" dejaron en claro su jerarquía con la bola en los pies. Así, el equipo de "Pipo" hilvanó tres puntos determinantes y llega con los pies sobre la tierra al clásico ciudadano: mente fría y corazón caliente.



































